El kéfir: qué es, cómo se elabora y qué debe saber el consumidor

 

1. Qué es el kéfir

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1. Qué es el kéfir

  • Es un producto tradicional de origen milenario, consumido históricamente en distintas regiones del Cáucaso, Europa del Este y Asia Central, donde ha formado parte de la dieta cotidiana durante siglos. Su elaboración artesanal y su transmisión cultural han contribuido a que hoy sea un alimento ampliamente reconocido y valorado.
  • Según estudios recientes del Instituto de Agroquímica y Tecnología de Alimentos (IATA), centro de investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), organismo público de investigación de ámbito estatal adscrito al Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, el kéfir es una bebida tradicional elaborada a partir de la fermentación de la leche mediante una combinación de bacterias y levaduras, que conviven en una comunidad microbiana compleja, que transforman de forma natural los azúcares de la leche durante la fermentación.
  • A diferencia del yogur, fermentado sólo por bacterias, el kéfir alberga a una comunidad microbiana mucho más diversa. 

2. Cómo se elabora

  • El proceso de elaboración consiste en añadir bacterias y levaduras propias del kéfir a la leche, que generan una fermentación natural, que modifica la textura, el aroma y el sabor del producto final.
  • La fermentación reduce la lactosa, lo que puede facilitar la digestión, incluso en personas con intolerancia leve a la lactosa.
  • Durante su fermentación, se producen compuestos propios que contribuyen a su sabor característico, a su textura y a su perfil sensorial.
  • El resultado es una bebida ligeramente ácida y con personalidad propia.

 

3. Cómo reconocer un kéfir

Es recomendable revisar con atención el etiquetado del producto. La información sobre los cultivos utilizados y la denominación del alimento permite diferenciar el kéfir de otros lácteos fermentados y contar con datos claros sobre su composición, lo que facilita decisiones de compra más informadas.

El consumidor debe fijarse en:

  • La materia prima: debe elaborarse siempre a partir de leche (vaca, cabra u oveja).
  • La presencia de gránulos de kéfir o levaduras específicas: este es un elemento clave para identificar que se trata realmente de kéfir.
  • El kéfir debe ser un producto fresco y siempre debería contener organismos vivos cuando se adquiera en el momento de compra.

 

4. Diferencias con otros lácteos fermentados

Aunque a menudo se asocia al yogur, el kéfir no es un “yogur líquido”. La principal diferencia radica en el tipo de fermentación:

  • Yogur: fermentación exclusivamente bacteriana.
  • Kéfir: fermentación mixta, con bacterias y levaduras, lo que da lugar a una comunidad microbiana más diversa.

Esta diferencia tiene implicaciones tanto en el proceso de elaboración como en las características finales del producto. Según estudios del IATA-CSIC, el equilibrio entre bacterias y levaduras parece ser determinante en la capacidad del kéfir para modular las vías de señalización intestinales. Además, la presencia de levaduras propias del kéfir se asocia a la producción de compuestos con efectos antioxidantes e inmunomoduladores.

5. Formas de consumo

  • Puede tomarse solo, con fruta fresca, en batidos, mezclado con cereales, o como base para salsas frías.

6. Conservación y seguridad

  • El kéfir es un producto refrigerado: debe conservarse entre las temperaturas indicadas por el fabricante.
  • No debe consumirse si el envase presenta hinchazón, rotura, olor o sabor anómalos.

 

Fuente: DANONE ESPAÑA

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